Artículos doctrinales

20/03/2012

Reestructuraciones empresariales

Imagen de un grupo de empresario sobre un puzzle en referencia a las reestructuraciones empresarialesLos cambios que se están produciendo en la actividad económica de nuestro país, están poniendo de manifiesto la fortaleza o debilidades de las empresas, evidenciando sus cualidades y sus carencias, en especial, en los grupos empresariales. Si bien la degeneración de la actividad empresarial en que nos encontramos ha hecho que se produzcan multitud de cierres empresariales, no es menos cierto, que en estos cierres ha tenido mucho que ver la solidez de la estructura y organización de las empresas para hacer frente a esta crisis.

Esto nos pone sobre la mesa una cuestión que posiblemente antes el empresario y grupo de empresas, no se habían planteado ¿es correcta nuestra estructura empresarial respecto a la actividad y objetivos del grupo o empresa? Los tiempos de crisis suponen un quebranto en el horizonte empresarial esperado, que exige actuaciones de calado para mantener la actividad empresarial, y que puede ser una oportunidad para reestructurar nuestros grupos empresariales ante un futuro, que a corto y medio plazo se torna complicado, pero no exento de oportunidades.

Motivos válidos

Las reestructuraciones empresariales deben responder a unos motivos y necesidades previamente estudiados, con el fin de mejorar y adaptar nuestras estructuras a nuestros objetivos presentes y futuros, ya que una vez realizada, nos vinculará y condicionará de forma directa nuestra actividad. Los motivos que pueden generar una reestructuración pueden o podrían ser, entre otros, los siguientes:

a. Adecuación de la dimensión: Organización centralizada y simplificación de la misma, integración de actividades redundantes, optimización de los procesos de producción y de los canales de distribución.

b. Ajuste de gastos: Estrechamente relacionado con lo anterior. La simplificación de procesos de cualquier naturaleza conlleva casi de forma automática una reducción de los costes empresariales. La maximización de nuestros recursos y su correcta utilización suponen un incremento de nuestra rentabilidad.

c. Salvaguardia de patrimonios: Quizás uno de los aspectos que más inciden en las operaciones de reestructuración. Desvincular parte del patrimonio societario, en particular, sus inmuebles, del riesgo y contingencias empresariales, nos puede generar seguridad en nuestra toma de decisiones, al sentir protegido nuestro patrimonio.

d. Razones fiscales: La posibilidad de reducir nuestra factura con Hacienda siempre ha generado simpatías. La opción de establecer grupos fiscales (impuesto de sociedades e IVA) para la reducción de la fiscalidad está cada vez más extendida, no obstante no debemos olvidar que una reestructuración empresarial con el objetivo de reducir la fiscalidad, adolece de una visión general, y por tanto puede no tener en cuenta consecuencias mercantiles o comerciales que pueden no ser beneficiosas.

Tipos de reestructuraciones empresariales

Las reestructuraciones empresariales tienen actualmente su regulación en el ámbito mercantil en la ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles. Entre las modificaciones o reestructuraciones más usuales y que más se realizan se encuentran las siguientes:

– Fusión: cuando dos o más sociedades se integran en una única sociedad, ya existente o de nueva creación, mediante la transmisión en bloque de sus patrimonios.

– Escisión: cuando se traspasa en bloque una o varias partes del patrimonio de una sociedad, cada una de las cuales forme una unidad económica, a una o varias sociedades de nueva creación o ya existentes.

En las fusiones, con independencia de integraciones comerciales a los efectos de concentrar cuota de mercado y posicionamiento en el mismo, en cuanto a reestructuración de un grupo empresarial, la principal misión es la de concentrar y reducir la dimensión del mismo con el objeto de incrementar su rentabilidad tanto económica como de gestión.

La escisión busca otros efectos, el de separar actividades e individualizarse con el fin de evitar las sinergias entre las mismas. Como se ha indicado, con la escisión se busca igualmente la protección patrimonial de la sociedad, reservándola de los riesgos propios de la actividad.

Existen otro tipo de reestructuraciones no propiamente empresariales, sino comerciales, como pueden ser las Asociaciones de Empresa o las conocidas Uniones Temporales de Empresas, que lo que buscan es una reestructuración comercial, y los efectos de poder acceder a contratos o mercados que en solitario no sería factible o posible.

Ventajas e inconvenientes

a. Complejidad: este tipo de operaciones son complejas pues es necesario la realización de actuaciones que abarcan el ámbito mercantil, contable, comercial, y fiscal, y puede afectar a nuestras relaciones comerciales, a los contratos suscritos a nuestra clasificación empresarial, etc. Es por tanto imprescindible que todas estas operaciones estén plenamente coordinadas.

b. Afectación de todas las ramas de actividad. Iniciadas este tipo de operaciones, la actividad queda modificada y reestructurada, que supondrá un esfuerzo de las ramas de actividad y de gestión. Necesitará de un nuevo esquema organizativo a los efectos de conseguir los efectos deseados.

c. Sacrificios empresariales. Estas operaciones en ocasiones pueden ser traumáticas, ya que pueden generar ajustes no deseados pero necesarios; Reducción de personal, cierre de líneas de producto o de servicios, reducción de cuotas de mercado.

d. Fortaleza futura. Realizadas estas operaciones, y siempre en el marco de una estrategia empresarial, establecemos las bases de una estructura acorde con nuestra actividad, que en condiciones normales maximizará nuestra actividad y que en condiciones adversas, nos darán la estabilidad necesaria para soportarlas.

Conclusiones

Las reestructuraciones empresariales deben entenderse como una oportunidad para actualizar y regenerar nuestras empresas. No olvidemos que éstas son entes “vivos” y como tales evolucionan, crecen, se adaptan y en no pocas ocasiones “mueren”. Estas operaciones deben dirigirse dentro de un plan y una estrategia empresarial. Su complejidad requiere de un estudio y asesoramiento adecuados debido a que determinará la vida y la actividad de la empresa en ejercicios futuros. Nuestras empresas merecen que sean objeto de cuidado y quizás, aun con la complejidad que conllevan, las reestructuraciones empresariales pueden ser un elixir que las rejuvenezcan y las fortalezcan para los desafíos que a buen seguro nos tocarán lidiar.

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