Entrevistas

15/05/2012

Entrevista a Ana Tárrago Ruiz, Fiscal Jefe de la Fiscalía Provincial de Granada

«El ciudadano conoce que la Fiscalía tiene las puertas abiertas»

Nacida en Guadix (Granada), está casada y es madre de dos hijos. Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, ingresó en la carrera fiscal en 1985, siendo destinada a la Fiscalía de Almería durante casi cuatro años. Permaneció varios años como fiscal del TSJA desarrollando su labor en la Sala de lo Penal, pasando con posterioridad a la sección de Menores, asumiendo la coordinación de este organismo. Fue nombrada Fiscal Jefe Provincial de Granada en 2008, tomando posesión el 6 de marzo. Ha participado en diversas Jornadas y Cursos organizados, entre otros, por el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología, la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía, la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía, la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, el Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local, etc. En diciembre de 1999 es condecorada con la “La Cruz Distinguida de 2ª Clase de San Raimundo de Peñafort”; en 2010 se le concede la “Cruz con Distintivo Blanco al Mérito Policial” y en 2011 la “Cruz de la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil” en la modalidad de Cruz de Plata.

¿Qué le supone, tanto personal como profesionalmente, ocupar la Jefatura de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Granada?

Me gusta mi trabajo como fiscal, y asumir la jefatura ha representado un aliciente, ya que me permite, que durante los años que proceda, pueda desarrollar la responsabilidad de organización y coordinación que conlleva. Como Fiscal Jefe me siento más comprometida para realizar un servicio público a los ciudadanos.

Profesionalmente en la actualidad no vivo una situación de tranquilidad, hay muchos más problemas y se necesita una mayor inmediatez en darles respuesta. Dar soluciones con rapidez es importante porque el ciudadano y los profesionales se sienten mas seguros. La línea de trabajo es ser sensato, resolver y no ir alargando en el tiempo los problemas. Además de asuntos de contenido jurídico hay muchas cuestiones de gestión.

En definitiva estoy contenta personal y profesionalmente porque me gusta mi trabajo y no me asusta tomar decisiones, sustentadas en el sentido común y en la aplicación de la ley.

Siempre se critica por la sociedad que la Administración de Justicia no es cercana, ¿Qué le hace falta a la Justicia para estar más cerca de la ciudadanía?

Entiendo que la justicia ya es cercana. Las personas conocen dónde y cómo acudir a la Administración de Justicia, porque se ofrece información en órganos judiciales, fiscales, asociaciones, fundaciones y en los organismos autonómicos con competencia en la materia.

El ciudadano conoce que la Fiscalía tiene las puertas abiertas. Sólo hay que ver el número de diligencias que se incoan en Fiscalía con las denuncias que llegan directamente. Si bien la burocracia a veces obstaculiza esa cercanía y por ello hay que hacer un sobreesfuerzo para evitar molestias innecesarias al ciudadano.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encuentra en su día a día para desarrollar su labor?

En lo que respecta a la organización de la Fiscalía y de su trabajo, la dispersión en cinco sedes en Granada capital, y ello conlleva más recursos personales y materiales, además de no ser operativo. En el desarrollo del trabajo, es un problema cuando estoy convencida de alguna necesidad razonable y justa, y pese a la lucha para conseguirla, el que no sea atendida por quien tiene la competencia para hacerlo.

Por continuar con dificultades, puedo señalar que tras cuatro años desde que se desplegara de la Fiscalía Superior de Andalucía, la Fiscalía Provincial de Granada, aún hay personas y organismos que desconocen las diferentes competencias de una y de otra.

¿Qué opinión le merece que digan que la Fiscalía está politizada?

Me molesta, ya que se falta a la verdad. Me duele que piensen que no se ha trabajado honestamente. Se intenta utilizar muchas veces la justicia sin necesidad, y lo que no resuelven los políticos en plenos o comisiones pretenden resolverlo en los tribunales. Estoy en contra de ello, y los políticos deben saber que no deben encontrar amparo en la Fiscalía cuando no haya ilícito penal. En numerosas ocasiones la personas denuncian hechos, sabiendo que no tienen base suficiente para poner en funcionamiento la maquinaria judicial. Se acude con demasiada ligereza a la Fiscalía cuando son cuestiones que se pueden resolver sin necesidad de acudir a Fiscalía o juzgados.

¿Qué medida se podría adoptar para agilizar los trámites judiciales y qué reforma considera más urgente en la Administración de Justicia?

En ocasiones falta sosiego para resolver problemas. El mediar entre organismos e instituciones podría resolver muchos de ellos. Entiendo que hay pasos previos que deben agotarse antes de acudir a los tribunales. La agilización de la justicia sólo puede conseguirse con una buena implantación de las nuevas tecnologías, con la organización inteligente de la oficina judicial, reformando leyes que acorten trámites judiciales, desjudicialicen conductas y cumpliendo los plazos.

El legislador conoce perfectamente cómo afrontar la problemática ya que hay demasiados informes, opiniones y estudios al respecto, pero sin embargo no acomete las reformas necesarias en justicia, pese a afectar a la vida, a la hacienda y a los derechos de todos los ciudadanos. Es imprescindible huir del miedo a efectuar reformas profundas.

Se habla mucho del colapso en los Juzgados, pero ¿en la Fiscalía hay colapso?

Cada vez hay más trabajo en las Fiscalías, pero la situación de colapso que padecen muchos órganos judiciales no existe en la Fiscalía. Puede haber algún retraso puntual de algunos procedimientos, pero trimestralmente debemos dar cuenta de los temas que cada fiscal tiene pendiente, si existe alguno donde la pendencia es excesiva, se corrige inmediatamente, aunque siempre nos podemos encontrar con excepciones.

¿Cómo afecta la crisis actual al trabajo de los fiscales?

Al estar los fiscales integrados socialmente, nuestro trabajo se ve afectado necesariamente por la situación de crisis que padece nuestro país. Se refleja de forma especial en el cambio de materias de que son objeto los expedientes, por ejemplo, han disminuido los delitos contra la ordenación del territorio al haber descendido las construcciones y han aumentado los de contenido económico. La competencia para facilitarnos los medios del personal al servicio de la Administración de Justicia y los recursos materiales es de la Delegación de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía y la respuesta a las solicitudes que les hacemos sobre necesidades del trabajo, es negativa por carecer de recursos para atendernos, lo que complica y desilusiona el quehacer diario.

Igualmente nos hemos visto afectados por la paralización de un aumento de plantilla de fiscales que estaba aprobado y que hubiera tenido lugar a principios del presente año.

¿Qué casos son los que con más frecuencia se dan en su trabajo?

Denuncias entre políticos, sobre todo si hay próximas algunas elecciones. Supuestos de posibles delitos contra la Hacienda Pública. Quejas judiciales. Reclamaciones que nos son remitidas por la Fiscalía General del Estado, Defensor del Pueblo…

Temas que afectan a la esfera más intima de la persona, para conocer la valoración del Fiscal. Muchos asuntos sobre incapacidades y tutelas. En general se denuncia de todo, hasta temas que no tienen relación con el derecho penal, pero acuden por la confianza que le inspira la Institución.

¿Está teniendo incidencia la reforma del Código Penal en cuanto a la responsabilidad penal de las personas jurídicas?

Dentro de la organización empresarial, es indudable la incidencia en materia de responsabilidad penal de las personas jurídicas en determinados delitos, y que tienen que adoptar instrumentos dentro del marco de las empresas que eviten conductas con consecuencias penales para la entidad. Asimismo, la importancia de esta reforma se refleja en que, la responsabilidad penal de las personas jurídicas es independiente de la responsabilidad en la que pueden incurrir sus administradores, directivos o empleados. La verdadera novedad es la posibilidad de que la persona jurídica sea sujeto pasivo del proceso penal, pues su presencia como parte no es inédita.

¿En qué ámbito cree que se puede dar más este tipo de responsabilidad penal de las personas jurídicas?

Tenemos que partir de que sólo existe responsabilidad penal de las personas jurídicas en aquellos delitos en los que expresamente está recogida en el código penal, y el catálogo de delitos que llevan aparejada una posible pena para la entidad está perfectamente determinado. Si bien, en casi todas las infracciones penales en las que habitualmente participan personas jurídicas, están incluidas en el catálogo de delitos que referíamos antes. Afecta cuando se trata de algunas de las infracciones penales, por las que se permita exigir responsabilidad penal a las personas jurídicas. Preferentemente en supuestos de negocios o actividades unipersonales que adoptan formas societarias.

¿Qué opinión le merece la posibilidad de que los fiscales se encarguen de la instrucción de los procedimientos?

Desde que ingresé en la carrera hace 25 años están hablando de la instrucción del fiscal y aún no la tenemos, excepto en menores. Hay que meditar el modelo porque tiene sus ventajas, pero hay que hacer reformas legales y ampliar la plantilla de fiscales. Sin reformas no puede hablarse del Fiscal Instructor, se precisan cambios normativos y funcionales.

¿Cuáles son para usted los casos más sensibles? ¿Malos tratos, menores, corrupción?

Todos me preocupan, pero sobre todo los que implican una violencia y agresividad especial, y más concretamente los que sufren personas en situación de indefensión por razones de edad, situación socio-económica, etc. La violencia familiar igualmente, porque denota una falta de formación grave en la sociedad. Y en general, cada delito al que me tengo que enfrentar.

¿Está de acuerdo con el endurecimiento de las penas para ciertos delitos? ¿Para qué tipo?

No me preocupa demasiado el tema del endurecimiento de las penas, porque los tipos penales en su mayoría tienen señaladas penas proporcionadas, lo que sí apoyo con convencimiento es un mayor cumplimiento de las penas. Creo que a la gente de la calle, le desconcierta que las penas impuestas disfruten de rebajas en ocasiones exageradas, mas que la extensión o duración de las mismas.

¿Qué le hizo decantarse por ser fiscal y cómo ha evolucionado la profesión desde sus comienzos?

Siempre tuve claro que quería estudiar Derecho y hacer oposiciones, lo que no tenía tan claro es qué oposiciones: Fiscales, Registros o Inspección de Trabajo. Lo que me decidió fue ir estudiando y conociendo los contenidos de las asignaturas. Me informé en qué consistía ser Fiscal y me pareció que encajaba perfectamente conmigo y mi vocación. Pero fue realmente cuando me incorporé a este trabajo cuando se confirmaron mis expectativas.

La evolución de la carrera fiscal desde que yo ingresé, ha afectado sobretodo a la creación de especialidades, a la estructura del Ministerio Fiscal, y a una mayor intervención en numerosas materias. En general, aunque evolucione la carrera, algo necesario, el Fiscal continúa como promotor de la acción de la justicia, defendiendo la legalidad y teniendo como objetivo ajustarse a la legalidad y ponerse al lado de la víctima. Cuando el infractor ha cometido un hecho que encaja en el Código Penal es fácil ser imparcial. Nos limitamos a cumplir con la ley.

En la última toma de posesión de jueces la mayoría eran mujeres, suponemos que en la fiscalía pasa lo mismo, ¿Se podría decir que la mujer ha alcanzado ya la igualdad?

En las últimas promociones de jueces y fiscales efectivamente la mayoría son mujeres, pero el mundo judicial sigue siendo un mundo en el que mandan los hombres y aunque está cambiando, los cargos más relevantes siguen estando ocupados mayoritariamente por ellos. No creo que el hecho de que la mayoría de los que aprueban las oposiciones sean mujeres, demuestre que la mujer haya alcanzado la igualdad, aunque sin duda se está avanzando en este camino.

Realmente alcanzaremos la igualdad, cuando desaparezca la discriminación que aún existe en relación con las mujeres y en ese momento podremos aspirar a que, el criterio para ocupar determinados cargos sea sólo el de la valía y preparación personal y no el criterio de la paridad.

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