Civil-mercantil

09/06/2010

Las ventajas del concurso voluntario

Fotografía de un escaparate de una tienda en el que pone "Liquidación por cierre". La imagen está relacionada con el concurso voluntario para empresasLa opción de concurso voluntario de acreedores para empresas

Es un hecho incuestionable la actual situación de crisis que vive nuestra economía. Sin entrar en valoraciones políticas ni de otra índole, lo realmente cierto es que muchas personas naturales o jurídicas, empresarios o no, están teniendo serias dificultades para hacer frente al pago de sus deudas, con situaciones de insolvencia actuales o inminentes que deben ser afrontadas con los medios y garantías que la Ley pone a nuestro alcance para conseguir una salida airosa de un estado de dificultad.

No nos cabe ninguna duda de que el Concurso de Acreedores ofrece importantes ventajas al empresario diligente que lo insta para hacer frente a una situación de insolvencia, más aún si lo hace cuando ésta es inminente y aún no se ha llegado al impago de los acreedores. No se trata sólo de conseguir la satisfacción del acreedor, sino también de evitar que los administradores incurran en responsabilidad que puede alcanzar a sus bienes propios o, incluso y aún más grave, en un delito de insolvencia punible.

El presupuesto objetivo del concurso de acreedores lo constituye la insolvencia. Si la solicitud del Concurso de Acreedores la presenta el propio deudor (se llama concurso voluntario, siendo concurso necesario el que insta cualquier acreedor del deudor), deberá justificar su endeudamiento y su estado de insolvencia, que podrá ser actual o inminente. La declaración de concurso voluntario puede limitar las facultades patrimoniales del concursado, pero estas limitaciones pueden presentar distintos grados, lo que llevado al concurso voluntario se traduce, en la mayoría de los casos, en una intervención de los administradores concursales. En el concurso voluntario el deudor conserva las facultades de administración y disposición sobre su patrimonio, de forma que la intervención de los administradores concursales se limita a su autorización o conformidad. La situación es preferible a la que se derivaría de un concurso voluntario necesario, instado por cualquier acreedor, en la que el efecto fundamental es la suspensión del deudor para el ejercicio de sus facultades de administración y disposición sobre su patrimonio, al ser sustituido por los administradores concursales, lo que supone una desventaja para tratar de conseguir que la empresa siga su actividad y permita al empresario salir airoso de su situación de crisis.

Otra importante ventaja del concurso voluntario es que supone igualmente la paralización de la ejecuciones judiciales que existan frente al deudor, dejan de correr intereses de las deudas, se pueden conseguir reestructuraciones en las plantillas o en áreas completas de producción, se pueden conseguir importantes rebajas en los créditos a través de la quita del convenio y de la subordinación de créditos entre los que se sitúan intereses de cualquier clase. Instar el concurso voluntario a tiempo logra así que los impagos no se prorroguen y pone en marcha los mecanismos de reestructuración de la empresa, con el fin de que no sea necesaria su liquidación y cierre.

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