Civil-mercantil

10/11/2010

Acciones del empresario ante el deudor o moroso

Fotografía de la parte del cuerpo de un hombre vestido de traje en la que se muestra su mano vaciando su bolsillo vacio en relación con los impagos del deudor o de los morososEl proceso monitorio y el cambiario para situaciones de impagos del deudor o moroso

Inmersos en plena crisis mundial, no sólo los particulares se han visto afectados por la situación económica actual, sino también todo el sector empresarial, lo que ha provocado que la morosidad o los actos del deudor se sitúen en niveles muy superiores a los que existían hace unos años. Cada vez es más frecuente que los empresarios se encuentren con impagos por parte del deudor al suministrar sus productos o prestar sus servicios, hechos que en numerosas ocasiones ponen en peligro la viabilidad de la propia empresa.

Ante estas situaciones de impagos del deudor, la Ley prevé dos procedimientos especiales, que difieren en parte de lo que sería el procedimiento declarativo propiamente dicho: el proceso monitorio y el cambiario.

El punto de partida para ambos procedimientos es el mismo: una empresa suministra una serie de productos o presta unos determinados servicios emitiendo por los mismos su correspondiente factura con un vencimiento de pago previamente pactado, y transcurrido dicho plazo se produce el incumplimiento por parte del receptor de los mismos al no abonar la cantidad facturada. A partir de ahí, el empresario puede optar por reclamar judicialmente la deuda a través de alguno de los procedimientos anteriormente señalados siempre que se reúnan los requisitos fijados por la propia Ley.

En relación al procedimiento monitorio, se trata como he señalado anteriormente de un procedimiento especial previsto para aquellos casos en los que el empresario emita algún documento (distinto de pagaré, cheque o letra de cambio) destinado al cobro de los productos o servicios  que se han prestado. Lo más frecuente es que se reclamen facturas impagadas junto con los albaranes de entrega, no obstante la Ley permite reclamar la deuda cuando se hayan emitido otro tipo de documentos que aparezcan firmados por el deudor, o bien que hayan sido creados de forma unilateral por el acreedor pero que sean los que documentan habitualmente los créditos y las deudas entre ambos.

La demanda de proceso monitorio se tendrá que interponer ante el Juzgado del lugar donde se encuentre el domicilio del deudor. Una vez interpuesta, y siempre que los documentos que se aporten sean los reconocidos por la propia ley para acreditar la deuda, el Juzgado requerirá al deudor para que en un plazo de veinte días pague al acreedor la cantidad adeudada, o bien se oponga a través de escrito de oposición argumentando las razones por las cuales no debe la citada cantidad. En este momento se pueden producir las siguientes situaciones:

1º Que el deudor pague, en cuyo caso se archivará el procedimiento.

2º Que el deudor no responda al citado requerimiento de pago en el plazo de veinte días, en cuyo caso se dará por finalizado el procedimiento y el acreedor tendrá la opción de iniciar la ejecución a través de la correspondiente demanda.

3º Que el deudor se oponga al requerimiento, en cuyo caso el asunto se resolverá en juicio que corresponda en función de la cuantía (si la cantidad que se reclama es inferior a 6.000 euros el Juzgado fijará un día para la celebración de la vista, y si fuese superior a la cantidad anterior la parte actora deberá formalizar una demanda de procedimiento ordinario la cual seguirá el curso normal del citado procedimiento)

En relación al procedimiento cambiario, lo primero que hay que decir es que al igual que el monitorio, se trata de otro procedimiento especial previsto exclusivamente para reclamar cantidades adeudadas las cuales queden acreditadas mediante letra de cambio, cheque o pagaré, de tal forma que sólo cuando se dispone de estos títulos es cuando se puede interponer este procedimiento. Además, hay que tener presente que los citados títulos han de reunir los requisitos exigidos en la Ley Cambiaria y del Cheque, de lo contrario no se admitirá a trámite la demanda.

El tribunal competente, como sucedía en el procedimiento monitorio, será el del lugar del domicilio del demandado. Una vez interpuesta la demanda de cambiario, se requerirá al deudor para que en el plazo de diez días (no de veinte como en el caso anterior) efectúe el pago de las cantidades adeudas. Además, y en el mismo momento del requerimiento se ordenará el embargo preventivo de los bienes del deudor por la cantidad que se reclame, más gastos, intereses y costas. En este momento se pueden producir otras tres situaciones:

1º Que el deudor pague, en cuyo caso se dará por terminada la ejecución imponiéndose las costas judiciales al demandado.

2º Que el deudor se oponga por las causas o motivos previstos en la Ley Cambiaria y del Cheque, en cuyo caso el tribunal dictará una sentencia resolviendo sobre la oposición.

3º Para el caso en que el deudor no se oponga en el plazo establecido, se despachará ejecución por las cantidades reclamadas y se trabará el embargo de los bienes si no se hubiera podido practicar.

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