Administrativo

06/07/2011

El etiquetado de productos: cómo evitar sanciones

Fotografía de dos manzanas que tienen impresas en su piel dos etiquetas conforme a la ley de etiquetado de productos comercialesLey que regula el etiquetado de la mayoría de productos

El etiquetado de los productos de venta al por menor es relativamente sencillo. Sin embargo, nuestra experiencia como asesores jurídicos de empresas nos ha revelado que un gran porcentaje de profesionales dedicados a este negocio desconocen sus reglas básicas y, lo que es más alarmante, las consecuencias adversas derivadas de su incumplimiento.

La normativa que regula el etiquetado de la gran mayoría de productos existentes en los espacios comerciales es el Real Decreto 1468/1988, de 2 de diciembre, que aprueba el Reglamento de Etiquetado, Presentación y Publicidad de Productos Industriales de Venta Directa. Se trata de una norma supletoria en aquéllas Comunidades Autónomas con competencias sobre consumidores y usuarios, como es el caso de Andalucía, si bien no existe ninguna norma sobre la materia a nivel regional. El propio Decreto señala qué productos quedan sometidos a esta norma. Como su propio nombre indica, se trata de aquéllos bienes, artículos u objetos de carácter duradero o fungible que, siendo resultado de un proceso industrial, estén destinados para su venta directa a los consumidores o usuarios o a través de su comercialización en establecimientos minoristas. Otros productos, como los alimentos o las bebidas alcohólicas, tienen su propia normativa específica.

Quedan excluidos, por lo tanto, los productos artesanos, entendiéndose por tales los elaborados por profesionales que figuren en el correspondiente repertorio de oficios artesanos, de forma preferentemente manual e individualizada sin que el uso de utillaje le haga perder tal carácter y por empresas con menos de diez trabajadores no familiares.

Conforme a esta norma, el etiquetado de cualquiera de estos productos debe cumplir unos principios generales y una información obligatoria. Los PRINCIPIOS GENERALES son los siguientes:

 1.- Todos los productos deberán incorporar una información eficaz, veraz y suficiente sobre sus características esenciales.

2.- No dejarán lugar a dudas respecto de la verdadera naturaleza del producto.

3.- No inducirán a error o engaño por medio de inscripciones, signos, anagramas o dibujos.

 4.- No se omitirán o falsearán datos de modo que se induzca a error o engaño al consumidor o se propicie una falsa imagen del producto.

 5.- No contendrán indicaciones, sugerencias o formas de presentación que puedan suponer confusión con otros productos.

 6.- Declararán la calidad del producto en base a normas específicas de calidad, cuando éstas existan.

 7.- Advertirán de la peligrosidad del producto o sus partes integrantes.

Por lo que se refiere a la INFORMACIÓN OBLIGATORIA y MODO DE ROTULACIÓN, la normativa establece las siguientes exigencias:

1.- Nombre o denominación usual o comercial del producto.

2.-Composición.

3.- Plazo recomendado para su uso o consumo, cuando se trate de productos que por el transcurso del tiempo pierdan alguna de sus cualidades.

4.- Contenido neto del producto, expresado en unidades de masa o volumen, o el número de unidades en su caso.

5.- Características esenciales del producto, instrucciones, advertencias, consejos o recomendaciones sobre instalación, uso y mantenimiento, manejo, manipulación, peligrosidad o condiciones de seguridad.

6.- Lote de fabricación, cuando el proceso de elaboración se realice en series identificables.

7.- Identificación de la empresa.

8.- Lugar de procedencia u origen.

9.- Potencia máxima, tensión de alimentación y consumo energético, así como el consumo específico y tipo de combustible.

10.- Todas las inscripciones a las que se ha hecho referencia deberán figurar, al menos, en castellano, y utilizando caracteres claros, bien visibles, indelebles y fácilmente legibles para el consumidor.

11.- Las etiquetas que contengan los datos obligatorios se situarán sobre el propio producto o en su envase y de forma que sean perfectamente visibles por el consumidor o usuario. Si se tratase de productos duraderos de uso repetido o por razones justificadas de espacio, estos datos podrán figurar en folletos o documentos que acompañen al mismo.

12.- Por último, los productos industriales que se suministren no envasados deberán incorporar la información obligatoria bien en etiqueta sobre el propio producto o bien en folleto o documento que acompañe a los mismos.

La responsabilidad por un mal etiquetado de los productos vendidos al por menor es tanto del productor como del vendedor final, por lo que ambos pueden ser sancionados económicamente por la vulneración de la normativa aplicable. La Ley 13/2003, de Defensa y Protección de los Consumidores y Usuarios de Andalucía, establece sanciones para este tipo de infracciones que van desde los 200 a los 5.000 euros, cuantías nada desdeñables para la gran mayoría de empresas dedicadas a esta actividad. Por esta razón, resulta fundamental que las empresas dedicadas a esta actividad conozcan la normativa sobre etiquetado y se encuentren convenientemente asesoradas al respecto.

Si desea ampliar esta información, no dude en contactar con HispaColex con sedes en Granada, Málaga, Jaén y Huelva, y con nuestro departarmento de derecho administrativo, que junto con los abogados especializados en la materia, le resolverán todas sus dudas.

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