Entrevistas

18/03/2019

Entrevista a Ángeles Orantes Zurita, Consejera Delegada de Industrias Cárnicas Zurita

Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, Ángeles Orantes Zurita tiene un máster en Dirección y Administración de Empresas por ESADE (Barcelona) y de Dirección Internacional de Empresas por la Escuela de Organización Industrial de Madrid. Cuando era pequeña, colaboraba en la carnicería que sus padres tenían en la calle San Jerónimo, donde aprendió el oficio, entrando de lleno en Cárnicas Zurita en 1993.

Ha promovido la adaptación de la empresa a los momentos del mercado, abriendo su modelo de negocio a otra vías, como el desarrollo de una línea de restauración en plena expansión a través de los establecimientos conocidos como La Cueva de 1900, que ya son más de una decena y que se ubican en Granada, Málaga o Madrid.

Descargar aquí el pdf íntegro de La Gaceta Jurídica nº 59 en la que se encuentra publicada esta entrevista


A día de hoy, Cárnicas Zurita es una empresa que cuenta con una dilatada trayectoria y ocupa un destacado lugar en el segmento de la charcutería y platos preparados a nivel nacional e internacional, pero ¿cuáles fueron sus orígenes?

Nuestros orígenes se remontan al año 1970 cuando al matrimonio formado por Antonio Orantes Zurita y Ángeles López Palomo les ofrecen la explotación de una tienda de comestibles situada en la Calle San Jerónimo 15 de Granada, muy bien ubicada, cerca del mercado de San Agustín. Ángeles que era una gran comercial y Antonio, de gran iniciativa, consiguen transformar una modesta tienda de comestibles en uno de los comercios emblemáticos de la ciudad. Famosas eran sus colas de clientes esperando en la puerta a que abriera el comercio, clientes verdaderamente fieles y adeptos a los productos y atención de Ángeles y Antonio.

En 1975 construye su primera fábrica de embutidos y jamones en la Carretera Antigua de Málaga, fue la primera experiencia de fabricación de forma profesional, y donde aprendieron técnicas, procesos, y se fue fraguando lo que más tarde sería la introducción en el mercado de gran consumo.

En 1986 se construyen las instalaciones actuales de Juncaril, que significó el despegue de la compañía.

Se encuentra al frente de una empresa con cerca de 50 años de trayectoria, ¿en qué cree que radica su éxito? ¿Qué factores les diferencian de otras compañías del sector?

Creo que la clave de nuestra continuidad ha sido el dinamismo y flexibilidad para adaptarnos a los cambios del mercado. Nuestra estrategia ha sido la diferenciación e innovación, entendida como una forma diferente de hacer las cosas.

A esto le añadimos que el tándem empresa-familia ha funcionado, un equipo directivo unido y muy dinámico, con separación clara de los roles de los miembros de la familia, y pensar en grande, arriesgar y perseverar. Todo ello con la honestidad como eje. Nuestro padre nos inculcó el respeto a los compromisos adquiridos como la mejor forma de hacer una carrera larga.

Esta reinvención continua ha sido lo que nos ha permitido diferenciarnos de la competencia. Nuestro modelo de negocio ha ido cambiando a lo largo de los años, siempre en el cárnico pero con diferentes propuestas de productos incluso de canales de venta.

Dejamos atrás un año en el que el empoderamiento femenino y la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres ha sido protagonista de numerosos movimientos sociales. Según su visión y experiencia como Directora de una importante compañía, ¿qué aspectos piensa que se deben impulsar en el tejido empresarial para que esta igualdad sea efectiva?

Distinguiría dos aspectos, uno más relativo al ámbito personal de la mujer y otros factores externos. Con respecto al primero, creo que existe un esfuerzo tan grande para conciliar las esferas familiar y laboral que a veces, la parcela personal se pierde por el camino, es lo que puede llamarse la conciliación interna, con uno mismo, o lo que la profesora Nuria Chinchilla llama “los techos de cemento” que son aquellos techos que las mujeres nos autoimponemos (son más difíciles de romper), tales como la propia autoexigencia, querer ir a todo, no saber decir que no, demasiado control, hacer las cosas como nosotras queremos, pensar que somos imprescindibles, miedo al fracaso por encima de todo, etc. Esto es un freno que debemos de superar.

Y por otro lado, ¿qué hace falta para poder conciliar más y hacer posible una política de natalidad en este país, conseguir que no se pierda el talento femenino en el camino y tener familias más felices? Concienciación desde todos los ámbitos: el entorno de la educación (colegios, familias, medios de comunicación, etc..), educación a nuestros hijos en el reparto de tareas, parejas corresponsables, ayuda de la administraciones: apoyar a las familias independientemente del color político, pensar en un pacto de estado para apoyo a las familias, sería un sueño, políticas en las empresas: conciliar es rentable, tendremos un personal más motivados, menos rotación, menos absentismo, mayor atracción para talento, en definitiva es una cambio cultural.

Según datos publicados por Telefónica Open Future el porcentaje de startups fallidas es de media un 14% más bajo si las compañías cuentan con liderazgo femenino ¿a qué cree que puede ser debido?

Hombres y mujeres somos diferentes, nacemos diferentes, nuestro cerebro funciona de forma diferente. Durante muchos años la mujer ha relegado la visión femenina de la realidad. Nos incorporamos al mercado de trabajo asumiendo un rol masculino, creo que es un prejuicio que la mujer ha ido arrastrando durante mucho tiempo. Afortunadamente esto está cambiando.

Por supuesto, hay diferencias entre el comportamiento masculino y femenino en un puesto directivo. Las mujeres tendemos a estar más orientadas a las personas y a las relaciones, más inteligencia emocional, mayor facilidad para ponerse en la piel del otro, flexibles en la toma de decisiones, pendientes de los detalles de cualquier tema o proyecto y si a esto le añadimos la magnífica preparación académica de la mujer, su perseverancia y capacidad de planificación, no me extraña estas estadísticas. Es un liderazgo más transformador, que estimula el crecimiento de los colaboradores.

Es verdad que en España existe una industria muy concreta, la tecnológica, que está experimentando una transformación bien interesante, siguen predominando los hombres, pero cada vez hay más compañías lideradas por mujeres, que van impulsando la atracción del talento femenino.

En Cárnicas Zurita confluye la experiencia de tres generaciones de profesionales. Un relevo generacional que en vez de suponer un periodo de incertidumbre para la compañía, ha permitido un desarrollo exponencial de la empresa, abriendo incluso, nuevas líneas de negocio. ¿Qué supuso para usted tomar el mando, liderando el relevo generacional como Directora General?

El relevo generacional en nuestra empresa se hizo de forma progresiva, y las claves del éxito radicaron en el papel que mi padre jugó y el de mis hermanos. Para un hito así en una empresa familiar hay que prepararse, planificar, y ser muy generosos, y de todo ello hubo una buena dosis en nuestro caso. Yo he tenido varios maestros en mi carrera profesional, personas que la vida ha puesto en mi camino y que han sido mi fuente de aprendizaje. El secreto es estar abierta a las lecciones.

Elegimos un camino largo, pero sólido, que nos ha llevado a que lo que nuestra empresa es hoy.

Los “Premios Ideales 2018”, que cada año reconocen la contribución a la sociedad de profesionales y entidades arraigadas en Granada, le han otorgado su galardón en reconocimiento a su labor al frente de Industrias Cárnicas Zurita. ¿Qué ha significado para usted este premio?

Ha sido un premio realmente especial, primero por quien lo otorgaba, un periódico baluarte de nuestra sociedad, tan presente en la vida de los granadinos, también porque ya tengo cierta historia en mi carrera profesional y es para mí un honor que nuestro trabajo tenga valor para otras personas, a mi como mujer directiva aún más, este tipo de actos dan mucha visibilidad a nuestro trabajo diario, y por ultimo era una forma de agradecer ante toda Granada la labor de mi padre, que a sus 86 pudo verlo, y una lección a mis hijos, a los que cada día les explico que el esfuerzo y trabajo son la única vía para llegar a conseguir lo que nos propongamos, y como los hijos “nos aprenden” más vale una imagen.

Una de las acciones desarrolladas por la compañía bajo su dirección fue la de expandir Cárnicas Zurita a otra línea de negocio con la apertura de La Cueva de 1900. ¿Qué les llevó a dar el salto a la restauración?

En 2003, y de nuevo por una casualidad del destino llega a nuestras manos un establecimiento de hostelería, La Cueva, ubicado en Peligros, hasta ese momento había sido explotado por la familia que fundó el negocio de La Cueva en el año 1900. A pesar de que era una actividad completamente diferente a la que la empresa Zurita había venido desarrollando desde 1970, se decidió abordar este nuevo proyecto dada la gran relación que guardaba con el negocio matriz de Zurita: se trataba de comercializar a través de un establecimiento de hostelería las chacinas y jamones que de forma tradicional se fabricaban.

Decidimos mantener la marca La Cueva como marca de embutidos y jamones de gran notoriedad en la provincia y se abordó la compra de dicha marca. Es el germen de la cadena de restauración organizada La Cueva de 1900, presente con 12 establecimientos en 3 ciudades: Granada, Málaga y Madrid, y en plena expansión. Este año la cadena crecerá en Andalucía con tres establecimientos ya firmados en Córdoba, Sevilla y Jaén.

Este crecimiento siempre es con establecimientos propios, no franquicia.

En la actualidad, cuentan con doce establecimientos repartidos entre las provincias de Granada, Málaga y Madrid, ¿cuáles han sido las claves del éxito de sus restaurantes?

Yo diría que el éxito de La Cueva es que tiene una propuesta muy clara y sencilla. El cliente cuando entra en La Cueva sabe lo que va a recibir y el resultado no frustra sus expectativas. Las chacinas (embutidos y jamones producidos como siempre en Granada): el tipo y su frescura, entre su producción y consumo transcurre muy poco tiempo. La tapa servida con la consumición y su forma de servirla, desayunos diferentes porque las tostadas y montaditos más consumidos son los de jamón y chacinas, propuestas de menús para compartir que recogen platos tradicionales aunque con propuestas diferentes y con una buena relación calidad precio, cocina central que nos aporta homogeneidad, flexibilidad y dinamismo: desde la concepción de un plato hasta su desarrollo transcurre muy poco tiempo. La ubicación de nuestros establecimientos también es clave, suelen ser en sitios premium del centro de las ciudades o bien centros comerciales.

Y por último el equipo humano de La Cueva de 1900 es excelente, desde los que están en contacto con el cliente, hasta los que no se ven, que son muchos.

Nos consta que en sus empresas existe un compromiso muy riguroso con la calidad y el medio ambiente. ¿Qué nos puede contar de aspectos tan necesarios para las compañías como la innovación para ser competitivas?

Hoy en día, la innovación es condición para poder sobrevivir en el mercado. Innovación en sentido amplio, entendida como desarrollo de nuevos productos, tecnologías, etc; Pero también como otra forma de entender los negocios tradicionales: “hacer la cosas de otro modo”. Además hoy tenemos infinitas posibilidades de aplicar las nuevas formas de relacionarnos a los negocios tradicionales, lo más importante es tener la mente abierta a esto, a ser muy creativos, flexibles y rápidos a los cambios y los directivos a rodearnos de personas que sepan liderar los cambios.

¿Cuáles son los objetivos de Cárnicas Zurita para los próximos años?

Ahora la actividad de  la línea de cárnicos se centra en el consumidor final con el desarrollo de sus cash & carry (2) para ofrecerles directamente el producto de la sala de despiece y de la fábrica, con la versatilidad, frescura y ventaja en precio que ello suponía. Hemos acometido la reforma de nuestro cash de Albolote,  con un nuevo cambio de imagen de la compañía, para celebrar que nos acercamos al nuestro 50 aniversario. Una nueva imagen moderna y cercana que nos prepara para el nuevo mercado. La venta digital es nuestro proyecto actual.

Seguir desarrollando productos para la cadena de hostelería, acompañándola en su crecimiento y por supuesto buscando siempre la diferenciación en lo que  hacemos.

En La Cueva de 1900 los objetivos son continuar con el crecimiento que nos consolide con una cadena de restauración organizada andaluza de referencia. Con 15 establecimientos que cerraremos este 2019, en 6 ciudades, creando empleos de forma intensa y centrándonos en las personas que son la clave del éxito de nuestra compañía.

Nuestra historia es la historia de una continua reinvención, la inquietud y el dinamismo permanente, el crecimiento no tanto en volumen como en hacer cada vez las cosas mejor, y en consolidar nuestro nombre, este que Antonio y Ángeles iniciaron y que se convirtió en nuestra bandera, la implicación absoluta en todo lo que hemos emprendido y la humildad como actitud.  Todo ello con el compromiso y la responsabilidad como herramientas, una carrera de fondo que forma parte de nuestro ADN.

La familia Zurita es una compañía muy comprometida con la sociedad granadina. ¿Qué nos puede contar de su responsabilidad social corporativa? ¿Participan en algún proyecto social en la provincia?

Realizamos una intensa labor social desde hace muchos años, desde colaboración mensual con el Banco de Alimentos, aportando cantidades muy significativas de alimentos, Centros de rehabilitación, Asociación de Sindrome de Down, Inserción laboral de la mano de Cáritas, Cruz Roja, Fundación Inserta, Adra, Fundación la Caixa, etc.

Además de mi labor social como patrona de varias fundaciones (Caja Granada, Fray Leopoldo).


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