Entrevistas

24/06/2019

Entrevista a Miguel Sebastián, economista, exministro y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid

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Miguel Sebastián es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y doctor en economía por la Universidad de Minnesota y por la Universidad Complutense. Fue ministro de Industria, Comercio y Turismo desde 2008 hasta 2011. Actualmente, compagina su labor docente como profesor titular de Fundamentos del Análisis Económico con el cargo como consejero de la empresa multinacional de consultoría y tecnología Indra.


Descargar aquí el pdf íntegro de La Gaceta Jurídica nº 60 en la que se encuentra publicada esta entrevista.

¿Qué aspectos piensa que son vitales para el crecimiento de la economía local?

Cada provincia tiene que buscar cuáles son sus potencialidades y la mejor forma de hacerlo es que haya una gran libertad en la creación de empresas y que exista, por supuesto, una mayor conexión entre la Universidad de Granada con el tejido empresarial y entre la investigación pública y el desarrollo e innovación del sector privado.

¿Qué opina sobre las políticas económicas que se están desarrollando? ¿Y cómo repercuten esas políticas en el ámbito laboral?

En general, lo que echo de menos desde hace muchos años es una agenda de reformas. España está claro que no tiene un mal modelo como país. Tiene buenas infraestructuras y un gran capital humano, pero le hace falta una serie de reformas en el modelo educativo, en el sistema de pensiones, en el modelo territorial y también reformas que mejoren la productividad de nuestra economía, que es la gran asignatura pendiente: sistema de innovación, sistema judicial, fiscal, energético, creación y tamaño de empresas, etc.

En el tema laboral, claramente una parte de la reforma del Partido Popular no ha funcionado, porque hemos vuelto al modelo antiguo de la temporalidad y de la precariedad. Por contra, hay otra parte de esta reforma que sí que ha servido, porque los salarios se han hecho más flexibles y más acordes con la evolución de las empresas. El problema es que la precariedad y la temporalidad laboral vuelven a rebrotar en cuanto la economía se recupera. Un modelo basado en la temporalidad no es un modelo de futuro.

¿Qué le diría a aquellos que afirman que la precarización laboral y salarial de buena parte de la sociedad española se debe a la disrupción tecnológica y a la economía digital?

La tecnología no es enemiga del empleo. El avance tecnológico es un aliado del empleo de calidad, de los salarios dignos y de elevar la productividad. En definitiva, es un aliado de un modelo productivo mucho más sostenible y más competitivo.

La precariedad no se debe a la tecnología, se debe al modelo laboral que tenemos en España, dónde está completamente incentivado el contrato temporal y ahora, el falso tiempo parcial. Debemos apostar por un modelo de contratación indefinida con flexibilidad suficiente como para que las empresas puedan crear empleo y ajustar salarios cuando haya momentos de crisis. Es mucho mejor ajustar salarios que ajustar empleo, y seguimos con un modelo en el que, cada vez que hay un problema económico, se ajusta por el lado del empleo, en vez de ajustarlo por los salarios.

¿Cree que sería necesario replantearse alguna política económica y por elcontrario, cuáles mantendría?

La opción de intentar mejorar el modelo productivo, la apuesta que se está haciendo por las energías renovables y la transición ecológica me parecen muy acertadas. Pero insisto, creo que nos faltan muchísimas reformas, sobre todo en el tejido empresarial donde sigue siendo muy difícil crear una empresas y las que lo hacen, están casi condenadas a tener un tamaño pequeño, ya que en cuanto se incrementa el tamaño se penaliza a la empresa fiscal y laboralmente. Es un modelo que hay que cambiar y queda mucho por hacer. La dificultad es que para llevarlo a cabo, hace falta un consenso político amplio que yo no veo posible a corto plazo.

¿Cómo cree que puede afectar el nuevo entorno socioeconómico a la pequeña y mediana empresa?

Hay que cambiar la mentalidad del sistema financiero. Tenemos un sistema financiero muy antiguo que sigue financiando básicamente al mercado hipotecario y a las grandes empresas, ayudando muy poco a los proyectos innovadores y por consiguiente, ayudando muy poco al crecimiento empresarial. Creo que lo primero que hay que hacer es cambiar la mentalidad del sector financiero y que sea un sector mucho más volcado en el tejido empresarial y no en la construcción, las hipotecas y las grandes empresas.

¿En qué medida piensa que la ralentización de Europa puede afectar a la economía española?

Por supuesto afecta y ya se está notando en las exportaciones. Aunque es verdad que la economía española está sustituyendo parte de esa debilidad externa por una mayor fortaleza de la demanda interna. Esto se va a traducir en que tengamos buenos resultados económicos a corto plazo, pero lamentablemente, es un modelo que no me gusta porque supone, de alguna forma, perpetuar un modelo de baja productividad.

A pesar de que la economía española esté yendo mejor que en el resto de Europa,tiene unos problemas estructurales por abordar. No debemos caer en la autocomplacencia

¿Qué medidas preventivas aconsejaría para evitar el blanqueo de capitales a nivel empresarial?

La normativa europea está funcionando bastante bien, aunque creo que debe haber más mecanismos de control para asegurarse que estas prácticas desaparecen completamente. No obstante, en mi opinión, hemos avanzado en la buena dirección en los últimos años gracias a la normativa internacional.

¿Qué tipos de impedimentos piensa que existe para la internacionalización de las empresas?

Cuando era Ministro de Comercio, para nosotros esto era una obsesión. Através del ICEX desarrollamos un programa de apoyo a las pequeñas empresas que quisieran internacionalizarse. La dificultad radica mayoritariamente en el tamaño empresarial con el que contamos. Al tener un tamaño empresarial pequeño, es difícil hacer inversión en I+D, en formación y pensar en internacionalizarse.

El tamaño empresarial impide aplicar los poquitos recursos que tiene la empresa en una tarea de internacionalización y no solo pensando en Europa, si no fuera de ella. Las Cámaras de Comercio deben seguir haciendo un papel muy importante en este ámbito y también desde el sector público, tanto autonómico como estatal.

Hay que seguir ayudando a que las empresas vayan más allá de Europa, donde está el crecimiento económico. Lamentablemente el crecimiento económico no se encuentra en Europa. Lo era hace 20 años, pero ahora eso ha quedado atrás.

De cara al inversor, ¿qué consejos le daría antes de lanzarse a un nuevo proyecto empresarial?

Lo primero es que tiene que tener un buen Business Case, una buena idea. Y capacidad de desarrollarla. Ahí sí que es importante que cuente con el apoyo tanto de asesores financieros como de asesores legales, para esbozar un buen Business Plan y conseguir apoyo financiero.

La llamada financiación del capital riesgo tendría que estar mucho más extendida en España de lo que actualmente está. El apoyo financiero de los proyectos innovadores en España es mucho más pequeño comparado con otros países.

¿Cree que es importante la implantación del Compliance en las empresas?

Es importantísimo. Las reformas que hay que hacer en el gobierno corporativo tienen que estar dirigidas a mejorar el compliance de las empresas, con el establecimiento de comisiones de cumplimiento.

En España hemos ido con bastante retraso, y pienso que es un área de mejora muy importante. Como actual Consejero de Indra, es un tema que vigilamos muy de cerca y somos conscientes de que el conjunto de las entidades está haciendo ahora grandes esfuerzos para mejorar la identificación y control de los riesgos legales y establecer objetivos éticos en las empresas.

“El seguro es el antídoto del riesgo”, ¿qué opinión le merece esta afirmación de Joaquín Garrigues?

Que la gente entienda lo que hace un seguro es muy necesario y positivo. Muchas personas solamente se acuerdan de las carencias de su seguro cuando le ocurre algo y yo creo que la idea del seguro, que de alguna forma está también ligada a la idea del ahorro, no está muy presente en nuestro país. Creo que en general debemos mejorar la cultura del ahorro y de la prevención y dentro de esta cultura, explicar la función que cumplen los seguros.

 ¿Cómo se podría conjugar el sistema educativo universitario a las necesidades económicas y laborales actuales del mercado?

El sistema educativo, no solo el universitario, tiene que dar una formación básica y enseñar a reaccionar ante determinadas situaciones, pero eso no es suficiente para preparar a la gente joven en la inserción del modelo productivo. Hace falta un esfuerzo en lo que se denomina la formación dual, una formación dirigida a las necesidades de las empresas.

Tiene que haber mucha más conexión entre la empresa y la universidad o la formación profesional. Aunque se ha avanzado algo en los últimos años, siguen estando aún muy separadas.

Hay que favorecer la integración de la empresa en la universidad y viceversa. Por motivos profesionales he acudido hace poco a la Universidad de Aquisgrán en Alemania y me impactó cómo está integrado el tejido universitario con el industrial de Aquisgrán. Hay una conexión muy directa y eso, desgraciadamente, no lo tenemos en España.


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