Derecho Penal

21/10/2019

Las Redes Sociales y el Derecho Penal

La falta de cautela, y la excesiva confianza en los servicios ofrecidos a través de las redes sociales, nos hacen especialmente vulnerables ante la actividad de los ciberdelincuentes.


Autor: Manuel Fernández Roldán


Como por todos es conocido, las Redes Sociales son estructuras sociales integradas por personas, organizaciones o entidades que se encuentran conectadas entre sí por una o varios tipos de relaciones, entre las que destacan las relaciones de amistad, parentesco, económicas, profesionales, relaciones sexuales, o de los más diversos intereses comunes.

La aparición de las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio radical en la forma y posibilidad de relacionarnos en relaciones sociales, en las que habitualmente se interactuaba de manera personal y en una sede física. Fundamentalmente ha cambiado la forma de dar a conocer información y de recibirla, con el simple uso de un teléfono móvil o de un ordenador conectado a la red.

Como instrumento de comunicación entre las personas, las redes sociales también se han convertido en un elemento que, por desgracia, puede ser un medio utilizado para la comisión de hechos delictivos.

En ocasiones, la falsa sensación de intimidad que se genera al encontrarnos interactuando en una red social desde la tranquilidad de nuestros domicilios, facilita el que los delincuentes actúen con mayor facilidad, aprovechándose de la buena fe y muchas veces del desconocimiento técnico de las herramientas informáticas que utilizamos habitualmente.

Otras veces, la falta de cautela, y la excesiva confianza en los servicios ofrecidos a través de las redes sociales, nos hacen especialmente vulnerables ante la actividad de los ciberdelincuentes.

Entre los delitos que con más frecuencia se están detectando en el uso de las redes sociales, podemos destacar las estafas, las amenazas, las usurpaciones de identidad, los delitos contra el honor y los delitos de pornografía infantil entre otros.

Es, por desgracia, habitual, que los delincuentes aprovechen la amplia gama de productos y servicios que se ofrecen a través de las distintas páginas web y aplicaciones informáticas, para con el ofrecimiento falso de todo tipo de objetos, conseguir transferencias económicas a cuentas corrientes que rápidamente son eliminadas sin que se consiga el objeto que pretendíamos comprar. Por ello, hay que extremar la cautela, interactuar en páginas de entidades que ofrezcan la máxima seguridad, y desconfiar de “chollos” y “gangas” ofrecidas por anuncios que generen dudas sobre la profesionalidad de las empresas o personas que hacen ofrecimientos llamativos difícilmente constatables con carácter previo al pago de precio alguno. Como se decía antes de la entrada en uso de los Euros, “nadie regala duros a cuatro pesetas”.

Como medio para la comisión de muchas estafas, se está observando cada vez más, que los delincuentes consiguen hacerse con datos personales, como nombres y apellidos, direcciones, números de documentos de identificación personal, números de tarjetas de crédito y cuentas corrientes, para darse de alta “on line” en multitud de empresas que ofrecen sus productos y servicios a través de la web y las redes sociales, cargando los costes de las compras de dichos productos a las personas cuya identidad se ha suplantando en la red, beneficiándose de los productos comprados, cuyos impagos serán luego reclamados por la empresas suministradoras de los productos, a las personas cuya participación en la compraventa se ha simulado.          

Las nuevas tecnologías han posibilitado también el que multitud de personas puedan acceder a redes sociales en las que se aporta información y se hacen comentarios sobre las diversas temáticas, que pasan desde la objetividad de un hecho, a la subjetividad personal que ofrece una determinada ideología política, religión, sexo, etc, etc, llegando a encontrarse, entre miles de comentarios y multitud de opiniones y críticas más o menos constructivas, muchas indeseables amenazas que también pueden ser penalmente relevantes, aunque en ocasiones sus autores sean de difícil identificación.

En otros casos, los delincuentes tratan de esconderse tras identidades y perfiles falsos para injuriar y calumniar grave y públicamente a las personas, pudiendo generar en muy poco espacio de tiempo, importantísimos daños reputacionales en la imagen y el honor de sus víctimas.

Esa generación de perfiles falsos e identidades simuladas, también se utilizan, por ejemplo, en delitos como los relativos a la pornografía infantil y el abuso de menores, cuando una persona trata de aparentar una menor edad de la que realmente tiene, con el objeto de entablar relaciones con menores de edad y conseguir, una vez ganada su confianza, que se remita información de carácter íntimo y personal, en ocasiones utilizando coacciones y amenazas.

En cualquier caso es muy importante tener en cuenta, que no siempre es sencillo conocer quién se encuentra interactuando en la web, ni quién contacta con nosotros a través de las redes sociales, siendo especialmente difícil conocer cuáles puedan ser las  reales intenciones que tienen muchas de las personas que se ponen en contacto con nosotros cada día utilizando las nuevas tecnologías. La sensatez en nuestras actuaciones en la red y las oportunas mínimas comprobaciones antes de proceder a iniciar cualquier actuación relevante con reminiscencias económicas en las redes sociales, podrían evitarnos ser víctimas de delitos relacionados con las nuevas tecnologías y sufrir importantes perjuicios económicos.

Afortunadamente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cada vez están más preparados para hacer frente a este tipo de delitos relacionados con las nuevas tecnologías, las redes sociales y la informática, por lo que se hace de vital importancia desde el momento que intuyamos que hemos sido víctimas de un posible delito de estas características, guardar cualquier tipo de dato, comunicación, archivo o imagen impresa que pueda facilitar la labor de investigación de los agentes de la autoridad, una vez que se presente la correspondiente denuncia.     

Y, por supuesto, confiar su situación a un abogado especializado en delitos cibernéticos que le asesore debidamente y le asista, desde el inicio, en este proceso.

En HispaColex Bufete Jurídico estamos a su disposición y, para ello, contamos con un equipo de letrados especializados en Derecho Penal, quienes resolverán cualquier duda o  consulta que surja sobre ésta y otras materias de Derecho Penal.


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